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Estábamos sentados en el cordón de una vereda en el centro, en esas calles angostas y simpáticas. Ambos en silencio.
Después de un rato, pregunté porqué no emitía palabra:
"Todo es tan subjetivo que pierde valor e interés hablar de ciertos temas con otros. La gente no quiere escuchar y yo no quiero cambiar."
Yo decidí irme. Él siguió mirando el mismo punto fijo.
Hace 6 meses

