
Después de eso, viene aquello.
estipulo acciones como movimientos de ajedrez.
muevo fichas, derribo algunas contrarias
y pierdo unas cuantas mías.
Partida interminable de discontinuidades fisicas y emocionales.
Dicotomía de objetivos,
NADIE QUIERE DERRIBAR AL REY
pero todos desean que se pudra entre sus límites.

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